Vetusta Morla – Copenhague

El corría nunca le enseñaron a andar se fue,
tras luces palidas.
Ella huía de espejismos y horas de mar.
Aeropouertos, unos vienen otros
se van, igual que Alicias en ciudad.
El valor para marcharse el miedo a llegar.

Llueve en el canal, la corriente
enseña el camino hacia el mar.
Todos duermen ya.
Dejarse llevar suena demasiado bien.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar o empezar.

Un instante mientaras los turistas se van,
un tren de madrugada consiguió
trazar la frontera entre siempre o jamás.

Llueve en el canal, la corriente
enseña el camino hacia el mar.
Todos duermen ya.
Dejarse llevar suena demasido bien.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar o empezar,
o empezar.

Ella duerme tras el vendaval
se quito la ropa, sueña con despertar
en otro tiempo y en otra ciudad.
Dejarse llevar suena demasido bien.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar o empezar,
terminar o empezar,
terminar o empezar.

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Architecture in Helsinki

Grupo berlinés con una música y videoclips más que especiales. Este videoclip en especial debió llevar bastante tiempo de producir ¿Quién hace hoy en día bordados para un grupo de música indie? En el home made está la respuesta… Cambian producción industrial por dedicación y limitación manual para conseguir ser únicos. Buena elección.

Music group based in Berlin with very special music and videoclips. This video had to take them many time to produce. Who makes embroidery today for an indie music group? In the home made it’s the answer… They change industrial production with dedication and manual restrictions to get being uniques. Good choice.

Tiempo | Time

Pasaron horas, días, meses… y durante todo este tiempo mi vida estuvo colapsada: trabajo, familia, estudios… Mil y una razones para no parar. Cientos de motivos para apenas encontrar horas de sueño. Ningún segundo dedicado a este blog. Siempre, siempre.. algo que hacer, algo prioritario, algo que me impedía parar, pensar, reflexionar, disfrutar. Por sorpresa, como un huracán, mi vida se transformaba de la noche a la mañana en un gran torbellino de tareas. El motivo: la nueva empresa de mis padres. Un nuevo frente en el que luchar, dejar mi piel, alcanzar la calidad de un trabajo bien hecho para ayudar a la familia que por mi peleó para darme la formación con la que hoy puedo vivir y disfrutar de la vida en toda su grandeza.

Con una mente hiperactiva en lo laboral y paralítica en lo personal, hace meses decidí que me tomaría unas “no vacaciones” del 15 al 21 de agosto de 2011. Tener 29 años y no haber ido jamás a una Jornada Mundial de la Juventud era un problema que había que solucionar cuanto antes. Y qué menos que ir cuando el Papa viene a tu propio país. Mucha de la gente que me conoce apenas sabe de mi vida como cristiana. Me gusta parecer ambigua, y creo que lo hago bien, porque cuando se trata de religión, ideología o política, no muestro la persona que hay dentro. Soy como un camaleón que adopta el color y textura de la superficie sobre la que se encuentra. Invisible, aparentemente idéntica a quien está cerca. Pero la realidad demuestra que el camaleón que simula ser una hoja, no es una hoja, y finalmente es descubierto. ¿El motivo? quizás, como el camaleón, sea la supervivencia. Evitar el rechazo, el prejuicio, el comentario inoportuno.. el hecho de demostrar que, aunque estoy en un árbol, no soy una hoja como todos los demás. Soy simplemente diferente: creo en Dios. Y no en Dios como un ser que un día me creó y me dejó caer en la Tierra para que sacara partido a mi tiempo disfrutando de placeres insípidos, sino en Dios como mi amigo, aquél que me acompaña esté donde esté, a las buenas y a las malas. Cuando mi cabeza está lejos y cuando está cerca. Aquel a quien puedo preguntar el por qué de cada acontecimiento de mi vida, sea triste o alegre. Él hace que mi vida tenga sentido, así que sé que estoy exactamente donde tengo que estar, y eso me hace feliz y útil, aunque las circunstancias sean adversas y, creedme, en los últimos años los sucesos que han ido marcando mi vida no han sido precisamente algo fácil de llevar.

La experiencia de esta semana ha sido una muestra de cómo un viaje puede reconstruirte, darte cuenta de que, quien había antes de llegar y quien se va, no son exactamente la misma persona. Que lo importante en la vida no es la cantidad de cosas que hagas sino la calidad con que las vivas. Y la grandísima experiencia de descubrir que no soy la única en el mundo sino que, en un aeródromo que parecía el peor de los desiertos, y con un clima apocalíptico, hay millones de personas de todos los rincones de la Tierra que también han descubierto el secreto de una vida feliz. Y es que hay infinitas maneras de encontrar la felicidad pero que, una vez encontrada, el resultado es siempre el mismo: Dios. ¿Por qué? da sentido a la vida. Sólo él sabe por qué existes. Si intentas hablar con él tal vez te lo cuente.

Hours, days, months passed by… and during all this time my life was collapsed: work, family, studies… Thounsands of reasons to never stop. Hundreds of reasons to hardly find an hour to sleep. No second dedicated to the blog. Always… something to do, something more important or immediate, something avoiding me to stop, to think, to reflect, to enjoy. It came surprisingly, like a hurricane, my life was becoming all at once in a huge tasks twister. The reason: my parent’s new enterprise. A new horizon to fight, get the quality of a good job for my family, those who did anything to give me the education that makes me live and enjoy the live with all its details.

With a hyperactive mind in the work area, and a paralytic mind in the personal area, some months ago I decided to have a “no holidays” from the 15 to 21 august of 2011. Being 29 years old and haven’t never been in a World Youth Day was a problem I had to solve as soon as possible. And, when the Pope is going to your country just for it, you mustn’t think it twice. Many of my colleagues don’t know I’m catholic. I like to seem ambiguous, and I think I do it well, because when the theme to talk is religion, ideology or politics, I never show the person inside me. I want to be like a chameleon, who adopts the colour and texture of the surface he is over. Invisible, apparently like the person next to me. But the real life shows that the chameleon who tries to look like a leaf is not a leaf, and he is finally discovered. The reason? maybe, like the chameleon, it’s the survival. Trying to avoid the rejection, the prejudice, the inopportune comment… the fact of saying the world that, as I’m in a tree, I’m not a leaf. I’m simply different: I believe in God. And I don’t believe in a God as the big being who created me once and left me in the Earth to enjoy my time with bland pleasures, but in God as my friend, who goes with me anywhere, in the good and bad moments. When my mind is far and when it’s near. He is the One I can ask the reason of everything that happens in my life, maybe it’s happy or sad. He makes my life worthy, so I know I’m exactly where I have to be, and that makes me feel happy and useful, even when the circumstances are adverse and, trust me, in the last years, the things that have happened to me haven’t been easy to overcome.

The experience of this week has been a sample of how a trip can reconstruct you, make you realize that the person who was before and the person who is leaving is not exactly the same one. The most important thing in the life is not the amount of things you can do but the quality and love you put on them. And the very big experience of discovering that I’m not the only one in the world but, in a airfield that looked like the worst of the deserts, with an apocalyptic weather, there are millions of people from all around the world who have discovered the secret of a happy and meaningful life. There are infinite ways to find the happiness but, once found, the result is always the same: God. Why? He gives sense to the life. Only He knows the reason of your existence. If you try to talk to him maybe he will tell it to you.