Plegable | Foldable

Las cosas plegables tienen un atractivo especial: aparecen y desaparecen. Cuando los usamos ocupan un espacio, y luego se condensan y pasan a ocupar un espacio mínimo, casi desapareciendo. Cuando veo un local pequeño en la calle me resulta divertido imaginarme una tienda de muebles plegables, que no cabrían en ese espacio extendidos, pero se podrían desplegar sólo cuando el cliente lo solicitase. Un lugar muy pequeño en el que caben muchas cosas grandes, algo aparentemente contradictorio pero posible cuando se trata de este tipo de muebles.

Flux Chair es una silla plegable. No sería especial si no fuera porque al desplegarse parece casi un sillón de lo confortable que parece ser, rompiendo con el tópico silla plegable = silla incómoda.

Foldable things are specially attractive: they appear and disappear. When we use them, they occupate an space, and after their use, they are condensed and occupate a very little space, almost disappearing. When I see a little premise, I find fun by imagining a foldable furniture shop, that would never fit into that place if they were extended, but they could be extended just when the client wanted to see the product. A very little place in which many things can fit.  Something apparenty contradictory, but possible when we talk about this kind of furniture.

Flux Chair is a foldable chair. I wouldn’t be special if it didn’t look like a sofa when it’s extended, because it looks so comfortable, breaking the foldable chari = uncomfortable chair topic.

Querer es Poder | Where there’s a Will, there’s a Way

Ésta es la historia del equipo de fútbol de una isla muy pequeña del sur de Tailandia, Koh Panyee. Unos niños, a los que les encantaba ver el fútbol por la tele, no podían jugar por no haber sitio en su isla ni entre las casas flotantes en las que vivían. La solución: hacer un campo de futbol sobre el mar. Una vez hecho, con trozos de madera sobrantes que habían ido encontrando por el pueblo, comenzaron a jugar, pero la superficie no era perfecta: se les iban los balones al agua, o eran ellos mismos los que caían en ella; los clavos que sobresalían y les hacían heridas en sus pies descalzos: el suelo siempre mojado… Un día recibieron la invitación a participar en un campeonato de fútbol y, aunque no se veían con posibilidades, se apuntaron. Una vez allí, sobre el terreno de juego, vieron que eran mucho más hábiles de lo que creían, y llegaron hasta la final, quedando segundos. Poco a poco, y con empeño, se convirtieron en uno de los mejores equipos de fútbol del Sur de Tailandia.

TMB Bank, como parte de su nuevo programa Marca LA Diferencia ha producido este cortometraje con la intención de inspirar a la gente a pensar de modo diferente y Marcar LA Diferencia en su propio mundo, sin necesidad de crear grandes proyectos, sino de querer hacer cambios positivos. Fascinante.

This is the story of the football team of a very little island in the south of Thailand, Koh Panyee. Some children loved to watch football in the TV, but had nowhere to play or practice because they lived in a floating village in the middle of the sea. They found a solution: making a football field over the sea. They made it with wood pieces they had found in the village and, once finished, they started to play, but the surface wasn’t good enough: the balls fell continuously to the water, or themselves; the colves out of the wood hurted their feet (they used to run barefoot); the wooden floor was always wet… One day they received the invitation to take part in a football championship, and didn’t feel themselves good enough to win, but decided to participate to learn from the experience. Once there, they discovered they played better than many of the teams and finally got to the final match, being finally the second ones. Step by step and with effort, they became one of the best football teams in the south of Thailand.

TMB Bank, as part of his new program Make THE Difference has produced this film to inspire people to start thinking differently. With a hope that they will start to Make THE Difference to their own world, not with big projects but with positive changes. Fascinating.

Raimund Krumme

Hace apenas una hora he tenido la suerte de presenciar una de las conferencias más grandes y memorables de mi vida. No me gusta exagerar, pero el nivel de intensidad emocional ha sido alto. El motivo: charla coloquio con Raimund Krumme y Vuk Jevremovich, programada en el ciclo audiovisual Grandes de la Animación, que ya anuncié en otro post. Como esta semana, hasta el viernes, voy a estar haciendo un workshop con Vuk, prefiero hablar ahora de Raimund, con quien hice un workshop la semana pasada. Son momentos en la vida que no hay que dejar escapar. Puedes elegir entre “amojamarte” o “ajamonarte”, y yo prefiero “ajamonarme” profesionalmente y absorber conocimiento, cultura… y disfrutar, al fin y al cabo, con mi profesión.

Krumme, antes de hablar, nos ha proyectado este corto en la dimimuta Sala Parpalló. Tenía gracia, porque mientras todos mirábamos a la pantalla, él estaba situado justo debajo de ésta y miraba a nuestras caras absortas mientras veíamos la película. Me ha recordado a otro corto suyo en el que parodiaba justo eso, las expresiones del público en una gran sala de cine, todos actuando al mismo tiempo, sintiendo las mismas emociones a la vez. Pero bueno, hoy el tema no era otro sino él, y nos ha contado que este corto, Seiltänzer (la danza de la cuerda), fue su primera gran incursión en el mundo de la animación. Empezó haciendo ilustraciones para niños, pero no terminaba de encajarle. Quería contar una historia relacionada con su padre, que había muerto poco tiempo antes, pero no sabía cómo llegar a algo que le convenciera. Al final se dió cuenta de que no necesitaba más que un cuadrado, una línea y dos personas: una joven y otra más mayor. Y de esa idea salió todo lo demás, dibujar es como pensar en un papel. Puedes jugar con el espacio y distorsionar la realidad. También nos ha contado que para él la idea, el concepto, es lo más importante, y que el dibujo tiene que transmitir el concepto, y no el concepto acompañar al dibujo. A él le gusta dibujar líneas, trazos, que transmitan un mensaje y un movimiento claro y legible. Luego les añade manos, pies, cabeza.. Pero lo importante es lo que se dice a lo largo de la historia, y éso desde luego lo cumple con brillantez.

One hour ago, more or less, I’ve had de very big luck of attending one of the biggest and most memorable conferences of my life. I don’t like to exaggeate so, but the emotional exciting level has been high. The reason: a conference – chat with Raimund Krumme and Vuk Jevremovich, programmed into the audiovisual cicle named Great Animators that I had already announced before, in other post. I’m this week doing a workshop with Vuk, so I’ll talk now about Raimund, with whom I did a workshop the last week. They are those kind of moments you can’t let escape. There’s a spanish saying that says when you get old, theres only two ways to change your body: you can get “amojamado”, that means those kind of old people that look so skinny and a little bit malnourished; meanwhile you can get “ajamonado” that is just the opposite: fat and rounded body. Well, I’m not an old person, but, metaphorically speaking,  I think in the proffesional way you can choose between getting one or another form, and I clearly prefer to be the fat and rounded worker, who feeds up her mind by knowledge, culture… and enjoying my profession by learning.

Just before the speaking, Krumme has projected this short animated film in the very little Sala Parpalló. I’ve found it kind of funny, because he was placed just under the screen, looking at our absorbed faces while we were watching the film. It has made me remember another short film of him in which he just parodies that, the expressions of the cinema public, everybody acting at the same time, feeling the same emotions in the same moment. But anyway, today the theme wasn’t another than him, and he has told us that this short film, Seiltänzer (the rope dance), was his first big introduction into the creativity and animation world. He started doing illustrations for children, but this wasn’t his way. He wanted to do something related to his father, who had died some months before, but he didn’t know how to get to a convincing story for him. Finally he realized that he didn’t need more than a square, a line, and two people: a joung and an old man. And by this idea everything came and got weight. He has said: drawing is like thinking in a paper. You can play with the space and distort the reality. He has also told us that, for him, the idea and concept of the project is the most important thing, and the drawing must transmit that concept, and not the concept trying to follow the drawing. What he really likes are the drawing lines, strokes, that transmit a clear and legibly message and movement. He later adds to them hands, feet, head.. But the most important is what is said along the story, and of course, he gets it brilliantly.