Quid

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Póster Sucio | Dirt-Poster

El futuro nos pertenece a los pocos que todavía queremos tener nuestras manos sucias.

Me ha impresionado este póster de Reiner Tiangco. Es un poster que necesita tu participación. La parte trasera está ensuciada con tinta negra. Por delante, en cambio, es todo blanco, pero tiene zonas con brillo que repelen la tinta, y zonas mate, las letras, que la absorben y revelan el mensaje.

The future belongs to the few of us still willing to get our hands dirty.

This Reiner Tiangco poster has impressed me a lot. It requires your participation. The back of the poster is dirty of black ink. The front side, however, is all white, but it has glossy zones that repels the ink, and matte zones that take it and reveal the message.

Los broches de | Madeleine Albright | and her brooches

Desde que leí la historia de Madeleine Albright, la primera mujer de la historia en ser Secretaria de Estado de EEUU, tengo una debilidad especial por los broches. Albright tenía una gran colección, que utilizaba como mensaje visual a la hora de citarse con miembros de la política del mundo entero. Creaba tensión o la suavizaba según el tipo de broche que llevase. Es especialmente curioso el de la estatua de la libertad con un reloj en cada ojo, dando la hora cada uno de los relojes en una dirección, por lo que, tanto ella como su interlocutor, sabían en todo momento el tiempo de la conversación. Años más tarde publicó un libro sobre sus encuentros diplomáticos, titulado “Read my pins” (Lee mis insignias). Brillante, ¿verdad?

Since I read Madeleine Albright‘s story, the first woman to become a United States Secretary of State, I feel a special love with brooches. Albright had a huge collection, that used as a visual message when she dated with world’s politicians. She liked to create tension or softness in the dates, depending on the brooch she wore. It’s specially curious the Statue of Liberty brooch that had one clock in each eye, and each of those clocks giving the hour in different direcions, setting the hour of conversation to the interlocutor. Years later she published a book titled “Read my pins“. Brilliant!