Raimund Krumme

Hace apenas una hora he tenido la suerte de presenciar una de las conferencias más grandes y memorables de mi vida. No me gusta exagerar, pero el nivel de intensidad emocional ha sido alto. El motivo: charla coloquio con Raimund Krumme y Vuk Jevremovich, programada en el ciclo audiovisual Grandes de la Animación, que ya anuncié en otro post. Como esta semana, hasta el viernes, voy a estar haciendo un workshop con Vuk, prefiero hablar ahora de Raimund, con quien hice un workshop la semana pasada. Son momentos en la vida que no hay que dejar escapar. Puedes elegir entre “amojamarte” o “ajamonarte”, y yo prefiero “ajamonarme” profesionalmente y absorber conocimiento, cultura… y disfrutar, al fin y al cabo, con mi profesión.

Krumme, antes de hablar, nos ha proyectado este corto en la dimimuta Sala Parpalló. Tenía gracia, porque mientras todos mirábamos a la pantalla, él estaba situado justo debajo de ésta y miraba a nuestras caras absortas mientras veíamos la película. Me ha recordado a otro corto suyo en el que parodiaba justo eso, las expresiones del público en una gran sala de cine, todos actuando al mismo tiempo, sintiendo las mismas emociones a la vez. Pero bueno, hoy el tema no era otro sino él, y nos ha contado que este corto, Seiltänzer (la danza de la cuerda), fue su primera gran incursión en el mundo de la animación. Empezó haciendo ilustraciones para niños, pero no terminaba de encajarle. Quería contar una historia relacionada con su padre, que había muerto poco tiempo antes, pero no sabía cómo llegar a algo que le convenciera. Al final se dió cuenta de que no necesitaba más que un cuadrado, una línea y dos personas: una joven y otra más mayor. Y de esa idea salió todo lo demás, dibujar es como pensar en un papel. Puedes jugar con el espacio y distorsionar la realidad. También nos ha contado que para él la idea, el concepto, es lo más importante, y que el dibujo tiene que transmitir el concepto, y no el concepto acompañar al dibujo. A él le gusta dibujar líneas, trazos, que transmitan un mensaje y un movimiento claro y legible. Luego les añade manos, pies, cabeza.. Pero lo importante es lo que se dice a lo largo de la historia, y éso desde luego lo cumple con brillantez.

One hour ago, more or less, I’ve had de very big luck of attending one of the biggest and most memorable conferences of my life. I don’t like to exaggeate so, but the emotional exciting level has been high. The reason: a conference – chat with Raimund Krumme and Vuk Jevremovich, programmed into the audiovisual cicle named Great Animators that I had already announced before, in other post. I’m this week doing a workshop with Vuk, so I’ll talk now about Raimund, with whom I did a workshop the last week. They are those kind of moments you can’t let escape. There’s a spanish saying that says when you get old, theres only two ways to change your body: you can get “amojamado”, that means those kind of old people that look so skinny and a little bit malnourished; meanwhile you can get “ajamonado” that is just the opposite: fat and rounded body. Well, I’m not an old person, but, metaphorically speaking,  I think in the proffesional way you can choose between getting one or another form, and I clearly prefer to be the fat and rounded worker, who feeds up her mind by knowledge, culture… and enjoying my profession by learning.

Just before the speaking, Krumme has projected this short animated film in the very little Sala Parpalló. I’ve found it kind of funny, because he was placed just under the screen, looking at our absorbed faces while we were watching the film. It has made me remember another short film of him in which he just parodies that, the expressions of the cinema public, everybody acting at the same time, feeling the same emotions in the same moment. But anyway, today the theme wasn’t another than him, and he has told us that this short film, Seiltänzer (the rope dance), was his first big introduction into the creativity and animation world. He started doing illustrations for children, but this wasn’t his way. He wanted to do something related to his father, who had died some months before, but he didn’t know how to get to a convincing story for him. Finally he realized that he didn’t need more than a square, a line, and two people: a joung and an old man. And by this idea everything came and got weight. He has said: drawing is like thinking in a paper. You can play with the space and distort the reality. He has also told us that, for him, the idea and concept of the project is the most important thing, and the drawing must transmit that concept, and not the concept trying to follow the drawing. What he really likes are the drawing lines, strokes, that transmit a clear and legibly message and movement. He later adds to them hands, feet, head.. But the most important is what is said along the story, and of course, he gets it brilliantly.

Jessica Hische

Jessica Hische vive y trabaja en Nueva York. Tiene un talento increíble para diseñar tipografías y composiciones tipográficas, y ha trabajado para clientes como Tiffany & Co, The New York Times..  entre otros. Y suma y sigue, porque la belleza de sus trabajos es única y muy especial.

Jessica Hische lives and works in New York. She has an amazing talent to design and compose typography, and she has already worked for clients such as Tiffany & Co, The New York Times.. among others. And and the list goes on and on, because the beauty of her works is very special and unique.

Padre e hija | Father and Daughter

Hace varios años tuve la suerte de poder asistir a una conferencia de Michael Dudok de Wit, animador que ganó un Oscar con esta maravillosa historia. Contó tantas cosas, que intenté por todos los medios memorizarlas como si la vida me fuera en ello. No tenía papel, sólo un bolígrafo. Apunté lo que pude en los márgenes de un periódico gratuito. Aquel periódico lo perdí, pero aún recuerdo aquel momento. Primero nos mostró sus trabajos de animación, los anuncios que había realizado, los proyectos con alumnos en la universidad en la que trabajaba. Y cómo, después de unos años, decidió hacer una animación como gran proyecto personal: El Monje y el Pez, la historia de un monje que, un día, en el estanque del claustro, ve un pez saltando en el agua. A partir de ese momento el monje vivirá empeñado en capturar a ese pez. Aquella historia no cuajó bien en los festivales de animación y Michael Dudok de Wit se sintió decepcionado. Decidió hacer una nueva historia animada, y si esa historia tampoco funcionaba, abandonaría la animación. De aquella decisión nació Father and Daughter, su gran obra maestra. El empeño y amor que puso en aquella historia se percibe en cada plano, en cada detalle, en cada pincelada.

Tienen una belleza especial los planos que interpretan el silencio, como las hojas movidas por el viento, los pájaros volando, la rueda de la bici girando. En el cine de animación se suele caer en una especie de pánico al silencio, mostrándose así secuencias aceleradas seguidas de más y más prisa, como una carrera por llegar hasta el final de la historia con el corazón en un puño. Michael Dudok de Wit no sólo utiliza la animación para tratar un tema tan inusual como la separación de un padre y una hija, sino que además utiliza brillantemente los planos de transición haciéndonos sentir con más fuerza si cabe, el sentimiento de esa hija que desea volver a ver a su padre.

Some years ago I had the luck of attending a conference of Michael Dudok de Wit, the man who won an Oscar with this great and beautiful story. He told so many things that I tried anyway to memorize all of them as if I lost my life if I didn’t do it. I didn’t have even a little piece of paper, just a pen, so I wrote everything I could in the margins of a free newspaper I met. With the time, I lost that newspaper, but I still remember that moment. He first show us his animation works, the commercials, the projects he had developed in the university with the students, while working as teacher. And how, some years later, he decided to make an animation as a big personal project: The Monk and the Fish, a story about a monk who finds one day a fish in his cloister pond and decides to catch it by any way. Unfortunately, that story wasn’t well acepted in the animation festivals and Michael Dudok de Wit felt disappointed. He decided to make a new animation. If that animation didn’t triomph, he would leave the animation world. That decision made Father an Daughter to be born, his masterpiece. The love and hard work he put on this animation can be seen in any shot, any detail, any brushstroke.

I find a special beauty in the silence shots, like the leaves moved by the wind, the birds flying, the bycicle wheel first shot. Generally, in the animation cinema, it uses to be a “panic to the silence”, that makes the animations to be like an accelerated run to the final of the film, with our heart in our mouth. Michael Dudok de Wit, against to this tendance, decides to tell an atypical story, like the love and separation of a father and his daughter, and also uses billiantly those silence shots, making us feel even more what the daughter feels.