Poster Cabaret

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Fotógrafos | Photographers

El ser humano es curioso por naturaleza. A todos nos fascina ver cosas nuevas, conocer a gente especial, descubrir nuevos horizontes, aprender algo nuevo cada día… En eso consiste el trabajo de unos pocos: en descubrir. Y luego nos lo enseñan a los demás como su gran trofeo, que lo es, y nosotros nos quedamos fascinados, porque quisiéramos ser como ellos. Son los fotógrafos quienes, con una pequeña caja metálica, capturan esos momentos que definen un momento de la historia del mundo, de cada persona.

Bill Cunningham tiene más de 80 años y es fotógrafo de the New York Times. No le importan lo famosas que sean las personas que fotografía, a él le importa la moda, las tendencias, el estilo y la personalidad con que se llevan las prendas. Eso mismo lo ha convertido en una leyenda, y su leyenda va camino de la gran pantalla.

Por otro lado, tenemos internet, la velocidad a la que hoy en día se propaga la información. La facilidad que hemos adquirido todos para conocer de primera mano cómo viste la gente en Nueva York, en Tokio, en Paris o en cualquier ciudad del mundo. A golpe de click podemos saber cosas que antes nos hubieran supuesto viajes interminables. Pues bien, en nuestro honor Scott Schuman, The Sartorialist, viaja por todo el mundo capturando looks de gente desconocida que pasea por sus ciudades, principalmente Nueva York, donde él vive. Su buen gusto a la hora de capturar estilos lo ha convertido en una referencia mundial a la hora de pensar en tendencias.

Aquí podéis ver un reportaje sobre Scott Schumman, The Sartorialist: http://www.intel.com/visuallife/

Curiosity is common to human beings. We feel amazed finding new things, knowing special people, discovering new horizons, learning something new everyday… That’s just the work of few people: finding. And then they show it to us like their big trophy, and it’s so, and then we feel fascinated because we’d love to be like them. They are the photographers, those who, with a little metallic box catch those world’s and every person’s historic moments.

Bill Cunningham is 80+ New York Times photographer. He doesn’t mind how famous are the people he take a picture, he is really amazed with fashion, trends, style and the personality with which the people wear those clothes. That’s just what has made him a legend. And his legend is on the way to the big screen.

On the other hand, we have internet, and the speed of information. It’s so easy for everybody to know at first hand what the people wears in New York, Tokio, Paris, and any city in the world. With just one click we can know now things that some time before would have meant to us endless travels. Well, that’s just what Scott Schumman, The Sartorialist, does. He travels around the world taking picture of the looks of unknown people who walk by their cities, mainly New York, wher Scott lives. His great and stylish taste in fashion has made him a trends reference.

Here you can see a report about Scott Schumman, The Sartorialist: http://www.intel.com/visuallife/

Padre e hija | Father and Daughter

Hace varios años tuve la suerte de poder asistir a una conferencia de Michael Dudok de Wit, animador que ganó un Oscar con esta maravillosa historia. Contó tantas cosas, que intenté por todos los medios memorizarlas como si la vida me fuera en ello. No tenía papel, sólo un bolígrafo. Apunté lo que pude en los márgenes de un periódico gratuito. Aquel periódico lo perdí, pero aún recuerdo aquel momento. Primero nos mostró sus trabajos de animación, los anuncios que había realizado, los proyectos con alumnos en la universidad en la que trabajaba. Y cómo, después de unos años, decidió hacer una animación como gran proyecto personal: El Monje y el Pez, la historia de un monje que, un día, en el estanque del claustro, ve un pez saltando en el agua. A partir de ese momento el monje vivirá empeñado en capturar a ese pez. Aquella historia no cuajó bien en los festivales de animación y Michael Dudok de Wit se sintió decepcionado. Decidió hacer una nueva historia animada, y si esa historia tampoco funcionaba, abandonaría la animación. De aquella decisión nació Father and Daughter, su gran obra maestra. El empeño y amor que puso en aquella historia se percibe en cada plano, en cada detalle, en cada pincelada.

Tienen una belleza especial los planos que interpretan el silencio, como las hojas movidas por el viento, los pájaros volando, la rueda de la bici girando. En el cine de animación se suele caer en una especie de pánico al silencio, mostrándose así secuencias aceleradas seguidas de más y más prisa, como una carrera por llegar hasta el final de la historia con el corazón en un puño. Michael Dudok de Wit no sólo utiliza la animación para tratar un tema tan inusual como la separación de un padre y una hija, sino que además utiliza brillantemente los planos de transición haciéndonos sentir con más fuerza si cabe, el sentimiento de esa hija que desea volver a ver a su padre.

Some years ago I had the luck of attending a conference of Michael Dudok de Wit, the man who won an Oscar with this great and beautiful story. He told so many things that I tried anyway to memorize all of them as if I lost my life if I didn’t do it. I didn’t have even a little piece of paper, just a pen, so I wrote everything I could in the margins of a free newspaper I met. With the time, I lost that newspaper, but I still remember that moment. He first show us his animation works, the commercials, the projects he had developed in the university with the students, while working as teacher. And how, some years later, he decided to make an animation as a big personal project: The Monk and the Fish, a story about a monk who finds one day a fish in his cloister pond and decides to catch it by any way. Unfortunately, that story wasn’t well acepted in the animation festivals and Michael Dudok de Wit felt disappointed. He decided to make a new animation. If that animation didn’t triomph, he would leave the animation world. That decision made Father an Daughter to be born, his masterpiece. The love and hard work he put on this animation can be seen in any shot, any detail, any brushstroke.

I find a special beauty in the silence shots, like the leaves moved by the wind, the birds flying, the bycicle wheel first shot. Generally, in the animation cinema, it uses to be a “panic to the silence”, that makes the animations to be like an accelerated run to the final of the film, with our heart in our mouth. Michael Dudok de Wit, against to this tendance, decides to tell an atypical story, like the love and separation of a father and his daughter, and also uses billiantly those silence shots, making us feel even more what the daughter feels.